Las ovejas detectives
- Young Critic

- 24 may
- 3 min de lectura
Una película entrañable que llega mucho más lejos de lo que nadie esperaba

Incluso los más puristas del cine encuentran difícil no juzgar una película por su carátula y formarse una opinión de antemano. Sin embargo, de vez en cuando aparece una película que te avergüenza por haberla juzgado con dureza, recordándote que todo arte, por tonto o comercial que pueda parecer, merece la oportunidad de ser considerado y visto. Tal es el caso este año de Las ovejas detectives (2026), a la que su campaña de marketing no le hizo ningún favor al presentarla como una película familiar de poca monta. Qué equivocados estaban.
Las ovejas detectives sigue una trama de misterio bastante sencilla que el propio título resume. George Hardy (Hugh Jackman), un entrañable pastor de la Inglaterra rural que les lee a sus ovejas, las trata como iguales y prefiere la compañía de los animales a la de las personas, es asesinado. Varios vecinos del pueblo parecen guardar rencor a George: la tabernera Beth (Hong Chau), un pastor rival (Tosin Cole) y la hija a la que dio en adopción y con quien recientemente se había reconciliado, Rebecca (Molly Gordon). Ante la incompetencia del policía del pueblo, Tim Derry (Nicholas Braun), las ovejas deciden tomar cartas en el asunto para resolver el misterio, lideradas por la perspicaz Lily (Julia Louis-Dreyfus) y la paciente Mopple (Chris O'Dowd).
La película es una adaptación de la novela Las ovejas de Glennkill (2005) de Leonie Swann, con guion de Craig Mazin, el mismo que firmó Chernobyl (2019) y The Last of Us (2023). El director, Kyle Balda, procede principalmente del mundo de la animación, donde entregó los mediocres Minions (2015) y Gru 3: Mi villano favorito (2017). Sin embargo, parece que la confluencia de las fuerzas creativas justas ha dado lugar a una de las películas más reconfortantes desde Paddington 2 (2017).
Las ovejas detectives tiene una premisa caprichosa y podría haber caído fácilmente en la senda de Minions con un humor de mínimo común denominador, tropiezos y pedos, pero Mazin demuestra ser medido y hábil a la hora de mantener un ritmo ágil y un uso del humor constante pero nunca agobiante. Los chistes se apoyan más en el ingenio británico que en la comedia física, y Mazin no teme adentrarse en temas más profundos dentro de esta película familiar.
Pese a que la muerte ha sido un tema recurrente en los clásicos de Disney, pocas películas familiares la abordan hoy en día. Solo Coco (2017) y Soul (2020) parecen haberla tratado, y con un enfoque cálido y tierno. Las ovejas detectives va introduciendo a los espectadores en esa conversación, presentando el concepto a los corderos más jóvenes y desarrollando después a sus personajes como un ejemplo de cómo procesar el duelo y el recuerdo de los seres queridos. La película no rehuye enfrentarse al tema de frente y puede sorprender al espectador, no mediante imágenes, sino a través de ciertas decisiones de los personajes que transmiten lecciones de vida maduras pero delicadas a los espectadores más jóvenes.
Hay que reconocer también el mérito de Balda, que junto a su equipo técnico construye un retrato colorido y vibrante de un pequeño pueblo inglés que resulta al mismo tiempo acogedor e inquietante. Al igual que su compañera de sentimiento británico Paddington 2, el uso del color es especialmente llamativo, con un empleo juguetón y a veces ligado a la trama de jerséis, flores y rótulos de tiendas.
En cuanto al misterio en sí, no es el más complejo ni el más enrevesado. No podría serlo demasiado para que los espectadores más jóvenes pudieran seguirlo, pero tampoco está simplificado hasta el punto de aburrir a los adultos con su previsibilidad.
Las ovejas, que siguen la tradición de los animales parlantes, están íntegramente realizadas en CGI, aunque con resultados asombrosos. Para un presupuesto de 75 millones de dólares, los efectos visuales de Las ovejas detectives son de quitar el aliento: la textura de la lana, los ojos de los animales e incluso las mellas en los cuernos de algunos carneros resultan genuinamente verosímiles.
Las ovejas detectives cuenta además con un reparto de lujo, desde Jackman en un papel pequeño pero crucial, pasando por la galería de sospechosos, hasta una deliciosa Emma Thompson como la impaciente abogada de la herencia de George, que se lleva cada escena en la que aparece.
En definitiva, Las ovejas detectives es una de las películas familiares más cálidas, satisfactorias y entrañables que he visto en mucho tiempo, una que no tenía ningún derecho a ser tan buena a juzgar por su marketing y su premisa. Pero demuestra que cuando el talento se reúne delante y detrás de la cámara y la creatividad empieza a fluir, no importa qué historia se cuenta. Importa cómo se cuenta.
8.0/10


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