Vaiana
- Young Critic

- hace 4 días
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Disney recalienta otro clásico, y se nota

Disney ha alcanzado la fase más cínica de su etapa de remakes de animación, decidiendo empezar a producir versiones en acción real de películas que se estrenaron hace menos de diez años. Tal es la absoluta falta de apetito por el riesgo en el gigantesco estudio que nos llega una Vaiana (2026) en acción real que no se atreve a alejarse lo más mínimo del original, ni a intentar decir gran cosa, más allá de venderte exactamente el mismo producto otra vez.
Vaiana cuenta de nuevo la historia de la curiosa hija del jefe (Catherine Laga'aia) de la isla polinesia de Motunui, quien, cuando las cosechas de su pueblo empiezan a fallar, emprende una travesía para restaurar el corazón robado de una diosa junto al culpable, el altivo semidiós Maui (Dwayne Johnson).
Este remake de Vaiana (2016) recibió luz verde como uno de los primeros proyectos que Bob Iger sacó adelante tras regresar como consejero delegado de Disney. Esto, junto a Toy Story 5 (2026) y Vaiana 2 (2024), evidencia cómo el hombre al que se atribuye haber convertido a Disney en el nuevo coloso de Hollywood ha sucumbido a un instinto temeroso y conservador de aferrarse a historias fáciles de vender al público. Ello es en parte responsable de la atrofia que se produce en otros lugares, ya que los estudios con menos músculo también optan por ir sobre seguro. Frustrantemente, una y otra vez el público les dice a los ejecutivos de los estudios que está cansado de las sobras recalentadas de propiedades intelectuales y que quiere historias y voces nuevas y originales, como se ha visto con el fenómeno del terror en torno a Sinners (2025), Weapons (2025), Obsession (2025) y Backrooms (2026), o incluso con blockbusters como F1: La película (2025) o Proyecto Salvación (2026). Mientras tanto, títulos como Supergirl (2026), Star Wars: The Mandalorian y Grogu (2026) e incluso Minions & Monsters (2026) han fracasado en taquilla. Sin embargo, como a lo largo de toda la historia de Hollywood, la industria del cine es una bestia lenta que tarda en subirse a las tendencias, a menudo solo cuando estas ya han pasado.
Así, con este remake de Vaiana parecemos recibir los últimos restos de la moda de los remakes que arrancó con La Cenicienta (2015) y El libro de la selva (2016), ambas aportando nuevas perspectivas y tonos a sus historias, y que alcanzó su cénit con el remake «en acción real» fotograma a fotograma de El rey león (2019), que recaudó más de 1.000 millones de dólares en todo el mundo.
Este remake de Vaiana supone el debut en la dirección de un largometraje de ficción de Thomas Kail, el famoso director teatral que ha firmado clásicos recientes como In the Heights y el fenómeno Hamilton en Broadway, y que también se había curtido en televisión con Fosse/Verdon (2019). Con el salto a Vaiana, Kail tiene más soltura que la mayoría, pero se perciben sus carencias a la hora de pintar en la gran pantalla. En cuanto a sus virtudes, Kail es más que experto en poner en escena una canción dramática o emotiva sin que resulte cursi ni forzada, y domina lo suficiente el lenguaje cinematográfico como para aportar movimiento y fluidez a esas puestas en escena.
Sin embargo, el salto del escenario a la pantalla se hace más difícil en lo que respecta a su dirección de actores, que resulta demasiado teatral para la mayoría del reparto, que se muestra excesivo, con expresiones faciales exageradas poco adecuadas para el cine. Y luego está Johnson, que da vida en carne y hueso al personaje que originalmente puso voz, pero que parece ir esencialmente a su aire, reciclando sus frases del original con una interpretación algo más cansina.
Después están las notables carencias técnicas en la dirección de Kail. Una cosa es ser un director modesto al que después contratan para una enorme película de Disney, pero que tu debut sea una película de estudio tan grande y cargada de efectos está destinado a acarrear algunos problemas de rodaje. Esto se nota sobre todo cada vez que hay algún uso de croma o de «iluminación de exteriores». Buena parte de esta versión de Vaiana se rodó claramente en estudio, y se nota, sobre todo por la iluminación, que resulta antinatural frente a horizontes de croma evidentemente renderizados, o terriblemente brillante en las escenas de «exteriores». Las primeras escenas en la isla natal, en particular, presentan una iluminación incongruente en los rostros de los actores que, aunque supuestamente iluminados por el sol y las antorchas, tienen en cambio el implacable resplandor blanco de la consulta de un dentista.
Lo bastante listos como para darse cuenta de que la película original era moderna y suficientemente perfecta, Kail y los guionistas Jared Bush y Dana Ledoux Miller optan por no cambiar gran cosa. De hecho, dudo que ningún guionista haya cobrado nunca un cheque más fácil, ya que esta es la que más se acerca al remake de El rey león en ser una recreación casi plano por plano de la versión animada. Esto ayuda a no enfadar a los fans más puristas, pero también plantea la pregunta: si no vas a cambiar nada, ¿para qué hacer el remake siquiera? La respuesta evidente es el dinero, pero el resultado es una película que siempre iba a acabar palideciendo en comparación con el original. Una de las principales incoherencias es el hecho de que este remake conserva muchas secuencias que claramente solo estaban pensadas para la animación. El resultado son escenas de lucha y números musicales que recurren a la animación literal en lugar de intentar algo diferente u original con su presencia humana. El salto a la acción real también despoja a muchos de estos momentos de la vivacidad de la animación, así como de sus colores y su montaje más vibrantes. Esto se nota sobre todo con Maui. Aunque Johnson demostró un increíble registro interpretativo hace poco en The Smashing Machine (2025), para el enérgico e insaciable Maui animado solo consigue resultar acartonado y algo ridículo con la horrenda peluca que se ve obligado a llevar.
Laga'aia se pone en unos zapatos difíciles de llenar en el papel originado por Auli'i Cravalho, no solo en el carisma y la vitalidad que se requieren, sino en la espectacular voz que esta última aportó en los momentos musicales clave. Laga'aia está más que a la altura y, aunque Kail la dirige mal hacia la sobreactuación en ocasiones, de modo que parece más bien estar en una serie de Disney Channel que en un largometraje, siempre pareció el personaje en lugar de una imitación.
En definitiva, aunque esta versión de Vaiana resulta disfrutable por momentos, es sobre todo porque se limita a calcar el esqueleto y las virtudes del original. Su verdadera aportación es diluir el clásico, quedando más como una buena comida que recalentaste al día siguiente, una que te recuerda constantemente al plato fresco que disfrutaste mucho más, y que te hace preguntarte cuándo dejará Disney de recalentar lo mejor de su repertorio y empezará a arriesgarse a cocinar algo nuevo.
5.7/10


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